Robin Williams, El Actor Risueño que Fascino al Mundo

Hizo reír a varias generaciones con “Mrs Doubtfire”, soñar con “Dead Poets Society” y fue “el genio más genial” en “Aladdin”, pero Robin Williams siempre arrastró un aire de amargura que de “Good Morning Vietnam” a “Good Will Hunting”, con la que ganó el Óscar, dibujó al payaso más triste de Hollywood.

El fallecido actor Christopher Reeve contó una vez que la primera persona que le había hecho reír tras quedar parapléjico al caerse de un caballo había sido Robin Williams.

El inicio de la que sería una carrera llena de éxitos fue en la serie "Mork and Mindy" en 1979. Fue el papel con el que se dio a conocer.

Habían sido compañeros de estudios de interpretación en la Julliard School y amigos durante toda la vida. Cuando estaba todavía ingresado en el hospital, Williams se hizo pasar por un doctor ruso que quería practicarle una colonoscopia.

Ese era el terreno del actor: la risa para ocultar el llanto y el lunes los rumores de suicidio se ciernen de manera terrible sobre la muerte de uno de los grandes cómicos de Hollywood.
Williams, nacido en Chicago en 1951, había combinado desde bien joven un genio irresistible y una verborrea sin igual con una vida personal plagada de debilidades.

Antes de saltar a la interpretación había empezado a estudiar Ciencias Políticas, una inquietud comprometida que nunca le abandonó en sus ácidas comparecencias públicas, como cuando en el Festival de Berlín presentó “The Final Cut”, uno de sus filmes más oscuros, y disparó una rueda de prensa en la que dijo “no sé qué hacemos buscando armas químicas en Irak cuando sería más fácil mirar en los albaranes del Pentágono”.

Y antes de llegar a la fama, que se fraguó en la televisión con series como “Happy Days” y, sobre todo, “Mork & Mindy” en la segunda mitad de los setenta, ya había coqueteado peligrosamente con la cocaína, que compartió con otro amigo suyo malogrado, John Belushi. “La cocaína es la manera que tiene Dios de decirte que estás ganando demasiado dinero”, decía con ironía.

El cine tardó más en darle la bienvenida, pero fue a lo grande con “Good Morning Vietnam”, de Barry Levinson, que sacó un partido único a su rapidez verbal, a su ingenio y su capacidad para combinar con una gran sonrisa una mirada triste.
También le supuso su primera nominación al Óscar y abrió su mejor época profesional y vital, continuada con “Dead Poets Society”, de Peter Weir, la película que hará que se levante toda una generación de adolescentes a despedirle al grito de “Oh, capitán, mi capitán”, pues en ella encarnó a un heterodoxo profesor que se sale de los temarios y entra en la materia sensible de la vida.

El trío de ases (y de nominaciones al Óscar) se redondeó con “The Fisher King”, de su ídolo cómico, Terry Gilliam (de los Monty Python), esta vez metido a mágico fabulador.

Disney pensó en él como el único capaz de poner voz al genio de “Aladdin”, su gigantesco éxito comercial, y su pericia fue tan bárbara que algunos incluso pidieron una cuarta nominación al Óscar por un trabajo de doblaje. Como rezaba la canción que él mismo cantaba en infinitos tonos y voces distintos, no había en el mundo “un genio tan genial”.

Y Steven Spielberg pensó en lo contrario: en darle el papel de un Peter Pan hastiado y amargado en su vida real y volviendo a Nunca Jamás para solucionar su insatisfacción. Era “Hook” y allí reafirmó su conexión con uno de sus públicos más fieles: el infantil.

“Mrs. Doubfire”, en la que se convirtió en una adorable asistenta británica para estar más tiempo con sus hijos, le reportó un Globo de Oro y desplegó una paleta más amplia de talentos si cabía, hasta convertirla en un gran éxito comercial.

Seguirían otros filmes como “Jumanji”, “Patch Adams” (no en vano, sobre la terapia de la risa) o la incomprendida “Jack”, rareza agridulce de Francis Ford Coppola.

El Óscar, llegó finalmente a la cuarta nominación en 1997, la primera como secundario, en un papel tan agridulce como él mismo. El psiquiatra viudo de “Good Will Hunting”, de Gus Van Sant. y, por primera vez, Robin Williams se quedó casi sin palabras al subir al escenario ante la ovación de toda la profesión. Aunque enseguida se recuperó y empezó a bromear.
Desde entonces, en cambio, nunca volvió a conseguir un gran papel a la altura de su talento, si bien participó en películas notables como “Insomnia”, del ahora idolatrado Christopher Nolan, y volvió a poner comicidad a éxitos de taquilla como “Night at the Museum” y su voz a nuevos clásicos de la animación como “Happy Feet”.

Así, en 2006 volvió a un centro de rehabilitación tras reconocer su alcoholismo y en 2009 sufrió problemas cardíacos. Pero nada parecía indicar que Robin Williams, que seguía más en el corazón del espectador que en la mente de los productores, se iría así sin más.

En una entrevista en 2010 con The Guardian, el actor aseguró que un cirugía de corazón en 2009 le ayudó a aligerar un poco su rimo. "En un periodo de dos años hice ocho películas", señaló Williams. "En un punto la broma era que no había una película contigo ahí. Tienes esta idea de que debes mantenerte trabajando, de lo contrario la gente te olvidará. Y eso es peligroso. Y te das cuenta, no, de hecho si te tomas un tiempo la gente va a estar más interesada en ti. Ahora, después de la cirugía de corazón, lo tomaré con calma".

Antes de Fallecer, Robin Williams dejo cuatro películas terminadas que se espera sean lanzadas de manera póstuma (2015): Una noche en el museo 3: el secreto de la tumba, Merry Friggin' Christmas, Boulevard, y Absolutely Anything. Dando su amor por su oficio y sus seguidores, su trabajo final se siente como un regalo dejado por el actor. Williams fue conocido por tomar tantos proyectos como él pudiera. Programada para estrenarse en diciembre, Una noche en el museo 3: el secreto en la tumba vio a Williams en el papel de Teddy Roosevelt, que ha representado en las primeras películas de la serie.
"No hay realmente palabras para describir la muerte de Robin Williams", dijo en un comunicado la 20th Century Fox, el estudio detrás de la película. "Fue inmensamente talentoso, un querido miembro de nuestra comunidad, y parte de la familia Fox. Nuestros corazones están con su familia, amigos y seguidores. Será profundamente extrañado".

Williams también completó su papel en la comedia Merry Friggin Christmas, que se estrenará en noviembre. El film se centra en el padre Boyd Mitchler, interpretado por Joel McHale, quien se da cuenta que ha dejado los regalos de sus hijos mientras estaba con su alejada familia. Williams estelariza al padre de McHale, quien hace el largo viaje con él para tener de vuelta los presentes a tiempo. "Cuando hablas con Robin piensas, 'he aprendido más en los últimos 20 minutos que en toda mi vida", dijo McHale a New York Daily News a principio de año. "Es esa alma abierta y uno de los más sensibles y grandes hombres…".

Conocido por su doblaje en películas de Disney como Aladino, Williams proporcionó la voz del perro Dennis in Absolutely Anything, que saldrá en 2015, coprotagonizada con Kate Beckinsale y Simon Pegg.
Pero su papel en el drama Boulevard, que se estrenará en el festival de cine de Tribecca en abril, será la última película de Williams más discutida y anunciada. En esta, Williams interpreta a un hombre casado que enfrenta su homosexualidad tarde en su vida adulta y conecta su emocionalidad con un joven prostituto encarnado por Roberto Aguire.

"Aprovechando esa misma soledad sentida en Retratos de una obsesión y Mente indomable, el actor proyecta un lamento tan profundo e identificable, que los espectadores no tendrían problema con conectarse con eso sin importar que es lo que falta en sus propias vidas —sea esos lamentos románticos, sexuales, profesionales o espirituales", indicó el crítico Peter Debruge en un texto sobre la película en Variety.

Durante una sesión de Ask Me Anything con fans en 2013, Williams dijo que no podría escoger entre comedias y dramas. "Me gusta hacer ambas, comedias y dramas, así que es difícil decir cuál prefiero", dijo. "Soy muy bendecido tener la oportunidad de explorar esta variedad de personajes".

Williams también tuvo una vida sentimental algo caótica, a la que sobreviven tres hijos de sus dos primeros matrimonios. “La vida solo te da una pequeña chispa de locura. No debes perderla”, dijo en una ocasión.
En todas sus actuaciones, ya fuera loco o tierno, bueno o malo, sagaz o santurrón, Robin Williams siempre mostró su empatía notable, no solo con la gente a la que personificaba, sino con el público, ese mismo público al que buscaba conquistar, si no es que dominar, con sus rutinas de comedia diversas en las que —como ocurría con su amigo y mentor, Richard Pryor— era él mismo con más viveza e intensidad a pesar de todas sus excentricidades, afrentas, temores y deseos.

Pensamos que podríamos recurrir a su compasión, su inteligencia y su energía mientras hubiera agua y aire. ¿Robin Williams está muerto realmente? ¿Cómo será el mañana sin saber que sigue aquí?. Solo Sabremos que Dejo una Gran Huella en el Cine, Comedia y Nuestra Infancia en algunas o muchas de sus peliculas, series y frases.
Artículos de: CNN y El Nuevo Herald