La Colonia Tovar: La Alemana Criolla

La Colonia Tovar es uno de esos lugares tranquilos y apacibles que muchos caraqueños visitan los fines de semana para respirar aire puro, comprar frutas y verduras frescas y sentir que viajan a otro país, a otro continente, a otro mundo.

Este pequeño pueblo con aires y vida de Alemania se encuentra en las afueras de la ciudad de Caracas, al norte del estado Aragua. Se puede llegar a él a través de dos vías: por la carretera de El Junquito o por la vía de La Victoria, ésta última de una belleza única.

La gente de la zona conserva en su rostro huellas de sus ancestros; las mujeres y los hombres son de piel blanca como la leche y de mejillas muy coloradas por el frío del pueblo. La cordialidad es muy común; las fresas, moras y los duraznos recién cosechados están a la orden; el pan está siempre fresco, la mermelada recién hecha y las salchichas constituyen uno de los platos típicos más comunes.

Las casas y calles conservan un aire de pueblo alemán que ni el paso de los años, ni las visitas de millones de turistas, ni la mezcla de las razas han logrado borrar. Subidas y bajadas llenas de verdes, cielo azul y flores campestres. Así es la Colonia Tovar.

Hay una variada disponibilidad de cabañas y restaurantes para los visitantes. Todas tratan de mantener ese tono campestre que tanto caracteriza a esta pequeña colonia alemana criolla. Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en el que los inmigrantes que poblaban esta localidad no tenían contacto con la capital, que vivían bajo las tradiciones alemanas e incluso mantenían el idioma nativo. Pero, ¿cómo fue que llegaron estas familias europeas a Venezuela?

Corría el año 1840 y la nación era gobernada por José Antonio Páez. El Congreso decretó en mayo de ese año una nueva ley de inmigración que preveía una política de intercambio cultural y económico entre Venezuela y Europa. Los empresarios obtenían préstamos con la condición de traer inmigrantes en un lapso de dos años.

A la par, la zona de Baden, región de Alemania ubicada entre el río Rin y las montañas de la Selva Negra, tenía problemas relacionados con la productividad agrícola. Dentro de esta zona existía una región llamada Kaiserstuhl (en español Silla del Emperador) de la cual salieron la mayoría de los pobladores de la Colonia Tovar.

Ante el enorme déficit poblacional que existía para esa época en Venezuela, el Ministro del Interior y Justicia para ese momento, Angel Quintero, pide colaboración a Agustín Codazzi para que le indicara qué tierras venezolanas podían llenar los requisitos para atraer inmigración europea con la finalidad de aumentar la productividad del país.

Codazzi pensó desde un primer momento en Alemania dada su situación económica. Junto a Alexander Benitz comenzó a planificar una inmigración organizada. Codazzi realizó exploraciones en diversos terrenos propiedad de la familia Tovar, quienes habían ofrecido donarlas para el establecimiento de una colonia. Fue así como el 14 de octubre de 1841 se bautizó este territorio como Palmar del Tuy. En ese momento, la forma de comunicación entre lo que es hoy la Colonia Tovar y el resto del país se llevaba a cabo a través del río.

Se formó una empresa que tuvo como socios a Agustín Codazzi y a Ramón Díaz, y como fiador a Martín Tovar y Ponte. Ese mismo año comenzó el trabajo en las tierras donadas por Manuel Felipe Tovar y que servirían de hogar a los inmigrantes alemanes.


De acuerdo a diversas investigaciones históricas realizadas hasta el momento y condensadas en el libro "Colonia Tovar" de Conrad Koch, se calcula que llegaron un total de 389 pasajeros, de los cuales 239 eran hombres y 150 eran mujeres. La mayoría eran Alemanes, originarios del distrito Oberrhein (ubicado en la parte alta del Río Rin), pero también viajaron franceses e italianos.

Llegaron a Venezuela 173 personas menores de 18 años, 117 familias, con edades promedio entre los 21 y los 37 años. La mayoría profesaban la religión católica y se dedicaban a variados oficios entre los que se destacaban: tejedores, zapateros, albañiles, carniceros, maestros, pescadores y sastres, entre otros.

Comenzó a desarrollarse este pueblo aislado de Caracas hasta que en el año 1937 se inició el proyecto de la carretera Caracas - Colonia Tovar vía el Junquito en manos del ingeniero Alfredo Jahn H.

A pesar del paso del tiempo, las actividades en la zona siguen siendo la artesanía y la agricultura, aunadas al turismo. Algunas cosas han cambiado desde aquél 8 de abril, pero el color y calor de la Colonia sigue siendo el mismo que la de hace años.