5 cosas que hacían llorar a los niños de los 80


Visto En: Teachtear | Para las Nacidos a comienzos de los ochentas o finales de la década de los setentas, pasaron por una infancia en un mundo bastante diferente al actual, pero no carente de tecnología que se consideraba mágica.

Si pasaste tu infancia en los años ochenta, te vas a identificar con estas situaciones que seguramente te hicieron enojar y, si eras sensible, sacar más de una lágrima.
5. El juego de Atari deja de cargar

El Atari era la consola que todos soñaban tener y, en sus versiones ochenteras, los juegos se cargaban desde un casete que podía demorar hasta media hora o incluso más.

Si tuviste un Atari, sabrás esa rabia que sentíamos cuando el juego ya estaba a punto de estar listo y, un error en la lectura del casete te obligaba a empezar todo de nuevo. En caso de ser afortunado, tenías algún catridge que cargaba en menos de 10 minutos, una maravilla.

Mención especial para los que quedaron con heridas en la mano por culpa del incómodo Joystick y tenían un game de carreras. Muchos quedamos parchados y jugando con guantes para reducir el problema del roce.

4. No hay lapicera para retroceder el casete en tu walkman

El tener un walkman en los ochentas no era poca cosa y, las pilas se cuidaban como hueso santo, por lo que en vez de usar la función de retroceder del aparato, movíamos la cinta con una lapicera.

El querer retroceder tu casete y no encontrar una lapicera (la Bic eran las mejores), te obligaba a hacerlo con el walkman y sus valiosas pilas, gastándolas más rápido y ganándonos el enojo de mamá, que no entendía cómo se te acaban si te compró unas hace dos semanas.

3. Grabar una canción en la radio y que el locutor la arruina hablando al medio

Antes no se podía bajar en MP3 las canciones que nos gustaban, así que poníamos un casete virgen en la radio casetera y, esperabas que tocaran tu tema preferido para poder grabarlo y disfrutarlo cuando desearas.

Comenzaste a grabar justo cuando empezó y, a la mitad del tema, al DJ o locutor se le ocurría hablar arruinando tu grabación perfecta.

2. Rentar una película y que una parte de la cinta no funcione

Ver una película era una cosa importante, no íbamos tanto al cine y la TV Cable era privilegio de pocos. Los videoclub eran un paraíso.

Llegabas a casa, ponías la película en el VHS (si tenías la tremenda suerte de tener uno) y, a la mitad del filme la cinta interna tenía un error y no te dejaba seguir viéndola o, estabas obligado a saltarte una buena porción.

1. Tu VHS se tragó la cinta

Tus padres fueron previsores, hicieron el esfuerzo y compraron un VHS, (No un betamax que hizo llorar a quienes optaron por la tecnología equivocada). Vas a ver una película, la pones en el reproductor y pasa algo terrible.

La cinta comienza a enredarse y, tu VHS simplemente se la traga y la destruye. El sufrimiento era doble, no solo te quedaste sin tu película, sino que era muy difícil poder quitarla del reproductor.

Fuera de reclamos y lamentos, crecer en los ochentas fue genial, no tenías que preocuparte por redes sociales, ya que para eso estaban las plazas y, nuestro WhatsApp eran los papelitos que pasábamos secretamente en medio de clases.