Bolas Criollas: Tradición alrededor del mingo

Para algunos un juego, una oportunidad de compartir al aire libre y una diversión casual; para otros un deporte que exige disciplina y dedicación, lo cierto es que la simplicidad que evoca su nombre y el juego en sí, lo convierten en un juego que muchos pueden considerar suyo, autóctono, criollo.

Muchos consideran que el origen de las bolas criollas es totalmente venezolano, pero escavando en la historia se evidencia que es un juego que existió desde el inicio de la humanidad, cuando se jugaba con piedras. En Grecia se practicaba un juego similar pero con bolas de madera. A nuestro país llega durante la época de la conquista, en la que un fraile español lo implantó como un juego con el que los esclavos pudieran recrearse.

Este popular juego en principio era llamado “Bolas” y se jugaba en terrenos amplios, las bolas eran de una madera dura, como Vera y Guayacán, y se identificaban a cuatro de ellas con una cruz para diferenciar los equipos. Actualmente se conoce en todo el país como “Bolas criollas”, la cancha mide 20 x 25 metros máximo y 20 x 10 metros mínimo, las bolas son cuatro de color verde, cuatro de color rojo y el mingo que se identifica por ser más pequeño.

En Venezuela, es común encontrar en algunas playas canchas de bolas criollas y, toparse con una es siempre una invitación a jugar. El juego inicia cuando un jugador, que se escoge al azar, lanza el mingo a una distancia no menor a la mitad de la longitud de la cancha; luego, los jugadores se alternan lanzado las bolas de su color lo más cerca posible del mingo, gana el equipo que tenga más bolas cercanas al mingo.

A pesar de ser un juego que parece simple hay jugadas determinadas como “arrimar” en la que se lanza la bola con suavidad con la intención de que ruede y al detenerse quede cerca del mingo. Otra jugada es el “boche”, en la que el jugador lanza con fuerza la bola golpeando una bola contraria para alejarla del mingo, también se suele golpear el mingo y así cambiar su ubicación. Para aportar más emoción al juego existen reglas que pueden provocar un final anticipado. 


El mingo tiene un papel protagónico en el juego, así que si sale de la cancha o es bochado la partida se anula. De igual manera, las bolas que tocan la madera o caen fuera de la cancha no cuentan en la puntuación, sólo cuentan las bolas que estén más cerca del mingo que cualquiera del equipo contrario.

Como su nombre lo indica es un juego criollo, autóctono, sin embargo no es del todo cierto, es jugado en otros países donde es conocido con diferentes nombres: Petanca en España, Pentage en Francia, Bochi en Italia y Bochas en Uruguay, Argentina y otros países de Latinoamérica; la diferencia más notable del juego entre los países es el material de las bolas, en Europa las esferas son de metal y en Latinoamérica son de concreto o resina, el reglamento también tiene variaciones, sobre todo en las puntuaciones.

Federación Venezolana de Bolas Criollas

Con la intención de organizar los juegos de bolas criollas, que hasta el momento sólo era algo recreativo, Lorenzo Rivas y Carlos Pérez Castillo fundan la Federación Venezolana de Bolas Criollas en 1956, asumiendo la presidencia y vicepresidencia, respectivamente. En ese mismo año participaron en los juegos deportivos nacionales y desarrollaron el primer Reglamento Oficial de Bolas Criollas. El Campeonato Nacional de Bolas Criollas se realiza en el país durante los meses agosto y septiembre, además se realizan torneos locales, regionales, nacionales e internacionales como el Torneo Internacional de Bolas Criollas del Caribe.

Juego o deporte las bolas criollas son una tradición en Venezuela, su simplicidad permite que cualquiera sea capaz de tomar una bola, lanzarla en dirección al mingo y divertirse.