Adolf Hitler: De la pintura a la conquista del mundo


Adolf Hitler Pölzl nació un 20 de abril de 1889 en la localidad austriaca de Braunau am Inn, ubicada en la provincia de la Alta Austria cerca de Linz y la frontera con Alemania. Fue el cuarto hijo de los seis que engendraron Alios Hitler y Klara Pölzl. De los seis, Adolf y su hermana Paula fueron los únicos en alcanzar la edad adulta.

La relación de Hitler con su padre, un agente de Aduanas, se estima estaba muy lejos de ser buena. Adolf llegó a confesar que su padre lo golpeaba con un palo y tras la ocupación de Austria por las tropas alemanas utilizó la ciudad natal de su padre para realizar prácticas de artillería.

Los años de la de-formación

Los hechos en la vida de Adolf Hitler en su etapa de formación académica, al final de su infancia y en su adolescencia, lo marcaron profundamente y empezaron a moldear al individuo que años más tarde dejaría su triste huella en la historia moderna del mundo occidental.

Durante la primaria destacó como un buen estudiante pero al llegar a la secundaria sus profesores indicaban que no tenía deseo de trabajar

Hitler confesó años más tarde que su falta de interés por los estudios era una forma de rebelarse contra su padre que deseaba que siguiera sus pasos como funcionario de aduanas mientras el joven Adolf soñaba con vivir de la pintura.

En su adolescencia intentó, sin lograrlo, ingresar a la Universidad de Linz, en la capital de la provincia de la Alta Austria, donde las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, lo cautivaron e influyeron intensamente.

Su interés por la pintura lo llevó, en 1905, a partir a Viena para intentar ingresar, sin éxito, en la Academia de Bellas Artes. Pero su perseverancia lo hizo mantenerse en Viena para intentar nuevamente presentar el examen de ingreso. Durante su estadía en Viena, donde, en aquella época, existía un importante ambiente antisemita que profundizó en Hitler su aversión por los judíos.

En 1913, Hitler dejó Viena rumbo a Múnich huyendo del servicio militar en su país. Un año más tarde estallaba la que hoy se conoce como la Primera Guerra Mundial, y Adolf decidió unirse voluntariamente al ejército alemán. Sirvió en Francia y Bélgica como mensajero, fue ascendido a cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate.

Poco antes de finalizar la guerra, en octubre 1918, Hitler fue herido por un ataque de gases tóxicos que lo dejaría temporalmente ciego. En el hospital de campaña al que fue trasladado, un psiquiatra lo diagnosticó como peligrosamente psicótico (supuestamente). 

Años más tarde, Hitler señaló que al momento de quitarse la venda que cubría sus ojos, "descubrió" que su meta en la vida era lograr la salvación de Alemania.

En noviembre de 1918, Alemania capituló con la firma del Tratado de Versalles. Los nacionalistas alemanes, que creían que el ejército alemán no había sido derrotado, consideraron esto como una "puñalada por la espalda" dada por los políticos socialdemócratas y marxistas a los militares. Estos hechos marcaron a Hitler que ahora sumaba a su lista de odio a socialdemócratas y comunistas.

Camino al poder

El malestar causado por la derrota y la firma de un vejante Tratado de Versalles, sumado a su inclinación antisemita, forjaron a un Adolf Hitler deseoso de ver reverdecida a su amada Alemania y liberada de todos aquellos que consideró responsables de la situación de ese país durante la posguerra.

Tras el fin de la guerra Hitler siguió trabajando para el ejército como espía, con la misión de suprimir levantamientos socialistas que empezaron a surgir por todo el territorio alemán. 

En 1919 regresa a Berlín con el objetivo de infiltrarse en el Partido Obrero Alemán (DAP), un pequeño partido nacionalista de extrema derecha donde conoció a Dietrich Eckart, quien se convertiría en mentor y protector de Hitler en el mundo de la política.
Hitler se involucró profundamente en las actividades del partido, y para principios del 21 era ya un importante y destacado orador. Ese mismo año el partido cambió su nombre por el de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), también conocido como el Partido Nazi

Hitler creó la S.A. (Sturmabteilung), instauró la cruz gamada (Hakenkreuz) como emblema y copió el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

En 1923, Hitler lleva a cabo un fallido golpe de estado por el que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo pagó ocho meses. Durante su estancia en la cárcel Adolf escribió su manifiesto político titulado Mi Lucha (Mein Kampf), un libro que se convertiría en un denominada "Biblia nazi".

Tras la Gran Depresión del 29, Hitler logra capitalizar el descontento del pueblo alemán, atrayendo a las clases medias, desempleados y grandes industriales para convertir a su partido en el grupo parlamentario más fuerte para 1932.

En las elecciones de marzo de 1932, Hitler es derrotado por Paul von Hindenburg. Entonces promovió una ola de violencia callejera que hizo colapsar al débil e inestable gobierno forzando a von Hindenburg a pactar. De esta forma Hitler alcanza la cancillería alemana el 30 de enero del 33. Cabe destacar que en Alemania el canciller ejerce las funciones de Jefe de Gobierno y el presidente de Jefe de Estado.

Como Canciller, Hitler disolvió el Parlamento y convocó elecciones. Durante la campaña Adolf aprovecha un incendio en el edificio del Reichstag (parlamento) para culpar de los hechos a comunistas y socialdemócratas y promulgar leyes de excepción que le permitieron eliminar a sus adversarios políticos.

En las elecciones de mayo de 1933, Hitler obtuvo la mayoría necesaria para hacerse con la totalidad del poder, ostentando los cargos de canciller y presidente para posteriormente nombrarse Reichsführer o Caudillo del Imperio.

Hitler estableció su partido como el único legal y además eliminó a quienes se le oponían dentro de su mismo partido en lo que se conoció como la “Noche de los cuchillos largos”

En contraposición a su sistemática erradicación de opositores, Hitler estableció una serie de medidas que beneficiaron profundamente al pueblo alemán como la creación de una seguridad social parcial, el control del precio de la vivienda, la creación del carro del pueblo (volkswagen), promovió las vacaciones de ocio, promulgó una de las primeras leyes de protección de los animales y entregó tierras del estado a los campesinos. Está de más decir que los únicos beneficiarios de estas políticas eran los blancos arios que comulgaran con sus ideas.

Para 1935 la Alemania de Hitler había alcanzado notorias mejorías macroeconómicas que demostró con la organización de los Juegos Olímpicos del 36.

La preparación para la guerra

Desde 1919, Alemania llevaba a cabo un proceso de rearme secreto -cabe recordar que el Tratado de Versalles establecía límites para la capacidad bélica alemana- que Hitler hizo público en 1934 cuando su ejército superaba seis veces lo acordado al final de la primera guerra

En 1937, cuando Alemania conseguía su mayor nivel de desarrollo desde la Primera Guerra Mundial, Hitler se alía con Italia y Japón para formar el eje Berlín-Roma-Tokio.

En el 38, Hitler invade Austria sin oposición alguna y reclamó la región checoslovaca de habla alemana conocida como los Sudetes, la cual fue negociada en Munich por las fuerzas del eje con Gran Bretaña y Francia a cambio de que el resto de Checoslovaquia no fuese invadida.

En 1939, Hitler hace caso omiso de lo acordado en la capital alemana e invade Checoslovaquia. Ese mismo año Hitler pactó la imparcialidad de la Unión Soviética y exigió la devolución a Alemania del corredor polaco, los británicos trataron de negociar una salida pacífica con Hitler para evitar la guerra, pero este rechazó cualquier tipo de concesiones e invadió Polonia, dando el empuje final para que Francia y Gran Bretaña se unieran para combatir los planes expansionistas alemanes. Empezaba la Segunda Guerra Mundial.

El Imperio Nazi

Para 1942, Hitler gobernaba la práctica totalidad de la Europa continental y sobre los territorios ocupados instauró su “nuevo orden”

Los blancos arios ocupaban la cabeza de la pirámide social, seguidos por los blancos latinos considerados tolerables, luego estaban los esclavos, donde se incluyeron polacos y rusos, y finalmente los judíos y otros grupos como comunistas, intelectuales, Testigos de Jehová y enfermos mentales, entre otros, quienes fueron sistemáticamente aniquilados en campos de concentración en lo que hoy se conoce como el Holocausto.

El principio del fin

Con la concreción de la alianza entre Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética, las fuerzas aliadas sumaron un potencial bélico capaz de superar a las fuerzas del eje. Tras la derrota Alemana en Stalingrado el ejército de Hitler inició una lenta retirada que, tras el desembarco en Normandía, los confinó al territorio alemán.

Cuando el ejército rojo finalmente llegó a Berlín, Hitler, que había renunciado a huir de la capital alemana, se suicidó, junto a su esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, disparándose un tiro en la sien luego de haber ingerido una cápsula de cianuro en su bunker, a 15 metros bajo la Cancillería en Berlín, el 30 de abril de 1945.

Su ayudante Otto Günsche se ocupó de cremar el cuerpo de Hitler y el de su esposa, previas instrucciones del mismo Hitler, para evitar que fueran exhibidos como “trofeos de guerra”.

Era el fin de uno de los personajes más tristes de y con mayor influencia en la historia mundial, un hombre que pasó de la pasión por las artes a una compulsiva obsesión por el poder y un incomprensible odio por judíos, comunistas, Testigos de Jehová y discapacitados físicos y mentales.

• "Es falso que yo o que cualquier otro en Alemania quisiera la guerra en 1939." (Veinticuatro horas antes de su suicidio, el día 30 de abril)

• "Conmigo se va la última esperanza del mundo, las democracias occidentales son decadentes, el comunismo, con gobiernos más autoritarios, a la larga, acabará conquistando el mundo."

• "Nada me había entristecido tanto en los agitados años de mi juventud como la idea de haber nacido en una época que parecía erigir sus templos de gloria exclusivamente para comerciantes y funcionarios." (En su libro Mein Kampf)

• "Creo hoy que estoy actuando de acuerdo con el Creador Todopoderoso. Al repeler a los judíos estoy luchando por el trabajo del Señor."

• "Cuando se haya eliminado el peligro comunista, volverá el orden normal de las cosas".

• "Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad [...] ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! [...] Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil."

• "Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos."

• "Detrás de la economía también debe haber poder, dado que sólo el poder garantiza la economía."