Septiembre Negro: Crónica de los Juegos Olímpicos de Munich 72

Visto En: Culturizando | Alemania pasó por un letargo económico después de la Segunda Guerra Mundial, había ya sufrido su separación y el muro de Berlín había sido construido. Había una Alemania capitalista y una Alemania comunista.

El 26 de agosto de 1972 se dieron por inaugurados los Juegos Olímpicos de Munich 72’ en Alemania Federal. La justa internacional regresaba a Alemania 21 años después de que había acabado la Segunda Guerra Mundial. El féretro olímpico fue encendido por Günter Zahn.

Los juegos celebrados en Munich fueron un parte aguas para el evento. Participaron 121 naciones, 7173 atletas (6075 hombre y 1059 mujeres) en 195 eventos divididos en 23 deportes. Para esta edición Tiro con Arco fue reinstaurado como competencia olímpica tras 52 años de ausencia, Balón Mano tras 36 años en el olvido y canotaje fue introducido por vez primera.

La Masacre en Munich
La vigésima edición olímpica se vio marcada, manchada y opacada por el atentado terrorista que se perpetró a mitad de las competencias.
El 5 de septiembre a las 4:40 am de la mañana, 8 miembros del grupo palestino terrorista “Septiembre Negro” saltó la reja de la villa olímpica.

El grupo se dirigió rápidamente hacia los cuartos de la delegación israelí, al entrar, el entrenador de lucha Moshe Weinberg de 33 años se despertó escuchando a los invasores, dio alerta a sus compañeros de cuarto y aguantó lo más que pudo; entre el alboroto 9 atletas se lograron escapar, el luchador Joseph Romano fue asesinado tras quitarle el arma a un terrorista

Posteriormente Weinberg también fue asesinado y “Septiembre Negro” tomó como rehenes a 9 atletas que se habían escondido, sus nombres eran Andrei Schpitzer, David Berger, Mark Slavin, Joseph Gottfreund, Eliezer Halfin, Yaakov Springer, Amitsur Shapira, Kahat Shorr y Ze'ev Friedman.

“Septiembre Negro” exigía la liberación de 234 palestinos prisioneros en Israel y 2 más en Alemania, además de su traslado sin mayores problemas a Egipto. Israel decidió no negociar. Alemania por su parte hizo lo que estaba en sus manos por salvar a los atletas y que la imagen de sus juegos no se ensuciara. 

Después de horas de negociación, Alemania asaltaría a los secuestradores en un Boeing 727 de Lufthansa que teóricamente llevaría a los palestinos a Egipto.

Cuando los secuestradores y sus rehenes llegaron al punto de encuentro donde el avión los esperaba notaron que habían sido engañados, intentaron volver a los 2 helicópteros que los habían llevado, y durante el ajetreo, los 4 rehenes y el piloto de un helicóptero murieron tras la explosión por una granada terrorista, los rehenes del segundo helicóptero murieron en el tiroteo entre palestinos y policía alemana. Tres palestinos fueron capturados.
El mismo 5 de septiembre la delegación israelí anunció su retiro de los Juegos Olímpicos que sólo se suspendieron por 34 horas, Avery Brundage entonces presidente del COI alegaba que los terroristas no condicionarían la celebración deportiva.

El 6 de septiembre se realizó una ceremonia en el Estadio Olímpico a la que asistieron 80 000 espectadores y 3000 atletas. El 7 de septiembre Egipto también anunció su retiro de la justa temiendo represalias.

Pero no todo estaba color de hormiga en Munich, en estos juegos se utilizó por primera vez una caricatura como mascota, se llamaba Waldi el perro.

En estos juegos, unos días antes de la tragedia, Mark Spitz iluminaba al mundo con su actuación por las albercas alemanas; lo conquistó todo y se llevo 7 metales dorados. Lasse Viren consiguió llevarse oro en 1000 y 5000 metros lisos.
El medallero fue conquistado por la URSS que consiguió 99 medallas, 50 de oro, 27 de plata y 24 de bronce. E.U.A. fue segundo. El tercer lugar fue para Alemania Oriental se llevó 66 preseas 20 doradas, 23 plateadas y 23 bronceadas; por su parte Alemania Occidental consiguió 13 metales de oro, 11 de plata y 16 de bronce para un total de 40. México sólo consiguió una medalla de plata por Alfonso Zamora en Boxeo.

Alemania quedó marcada para siempre por el atentado, ha quedado en la historia como la edición olímpica de los contrastes; por un lado el país anfitrión estaba dividido, regresaba para enseñarle al mundo que no era tan malo como se pensaba después de la Segunda Guerra Mundial y hubo un atentado terrorista en plenos juegos; por el otro lado, se estrenaban unos juegos con mascota y Mark Spitz ingresó a los libros como el mejor nadador de la historia.